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13 febrero 2026

¡¡¡UN POEMA VIENE A VERME!!!


Continuamos con nuestra actividad "Un poema viene a verme".

Coincidiendo con la celebración de "La Semana del Amor y la Amistad" lanzamos una composición de María Parra Donoso.

AMORES DE LA VIDA 


Hablar de amores de la vida

un 14 de febrero es así de caprichoso.


Amores de la vida son las canciones. 

Amores de la vida son las fiestas. 

Amores de la vida son tus tierras.

Amores de la vida son los libros. 


Amor de la vida es el arte.

Amor de la vida es el aprender.

Amor de la vida es el sentir.

Amor de la vida es el vivir.


Amores de la vida son estas letras, 

Amor a la vida es el arte de aprender a vivir sintiendo.


23 febrero 2025

Un poema viene a verme: ¡Oh, cuál te adoro!

La autora

Carolina Coronado nació en Almendralejo en 1820, aunque con tan solo cuatro años su familia se trasladó a Badajoz. La formación tradicional reservada a las mujeres, no le impediría comenzar a escribir poesía desde muy temprana edad.

Sufría de catalepsia crónica,​ lo cual pudo contribuir a despertar su temperamento romántico. Esa enfermedad provoca la pérdida momentánea de la sensibilidad y de la movilidad, por lo que la persona parece estar “muerta”, y Carolina sufrió varias crisis a lo largo de su vida, lo que hizo que se obsesionase con la idea de poder ser enterrada en vida.

En 1848, una enfermedad nerviosa la dejó medio paralítica y los médicos le recomendaron tomar aguas cerca de Madrid, por lo que trasladó su residencia a la capital. Allí se casó en 1852 con sir Justo Horacio Perry, diplomático en la embajada de Estados Unidos. El matrimonio tuvo tres hijos.

La obsesión por la muerte llevó a Carolina a embalsamar el cadáver de su marido, fallecido en 1891, negándose a enterrarlo e incluso dirigiéndose a él con el apelativo de "el silencioso" y "el hombre de arriba".

Nuestra autora fue también activista contra la esclavitud y llegó a formar parte, junto con Concepción Arenal, de la Sociedad Abolicionista de Madrid.

Carolina Coronado falleció en 1911 en Lisboa, pero sería enterrada en el cementerio de Badajoz.



¡Oh, cuál te adoro!

¡Oh, cuál te adoro! Con la luz del día
tu nombre invoco apasionada y triste,
y cuando el cielo en sombras se reviste
aún te llama exaltada el alma mía.

Tú eres el tiempo que mis horas guía,
tú eres la idea que a mi mente asiste,
porque en ti se concentra cuanto existe,
mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

No hay canto que igualar pueda a tu acento
cuando tu amor me cuentas y deliras
revelando la fe de tu contento.

Tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,
y quisiera exhalar mi último aliento
abrasada en el aire que respiras.

Badajoz, 1845

Análisis del poema

Se trata de un poema de contenido amoroso, el tema principal del Romanticismo, estilo en el que se encuadra toda la obra de Carolina Coronado.

El poema está formado por cuatro estrofas: dos cuartetos y dos tercetos. Los versos son endecasílabos y la rima es: ABBA, ABBA, CDC, DCD.

La poeta expresa su dicha por amar y sentirse amada. Su alma no tolera alejarse del amado, por eso reclama su presencia. Destaca la voz de éste cuando le revela a ella, la amada, su amor. Es tal la intensidad amorosa que tiembla ante la voz y la mirada de él. En fin, desearía morir envuelta en el aire de su amado.

Este poema es una loa algo exaltada al sentimiento amoroso. La poeta, a través del yo poético, deja emerger un sentimiento apasionado hacia un amado que nos resulta misterioso, pero irresistible para la amada. El amor como razón de vivir, fuente de felicidad, justificación de pensamientos, sentimientos, acciones y emociones, se erige en eje existencial de la poeta. Sin él, no se concibe una existencia tolerable.

El soneto resulta equilibrado, armonioso y perfectamente estructurado; el lector avanza llevado por una expresión clara y firme de los conceptos en torno al amor.

13 diciembre 2024

Un poema viene a verme: Rêvé por l'hiver

 ARTHUR RIMBAUD 

(1854 Charleville - 1891 Marsella)

Poeta francés, Arthur Rimbaud estudió en el Colegio Rossat, y posteriormente en un colegio público, donde comenzó a escribir poemas, publicados en algunas revistas y consiguiendo algunos premios.

En 1870 comenzó una vida bohemia y aventurera, viajando a París y Bruselas. En 1917, volvió a París, estableciendo una turbulenta relación con el autor Paul Verlaine. 

Concluida la relación, Rimbaud viajó por diferentes países europeos mientras escribía. En 1880, dejó de lado su carrera literaria, y viajó por África, trabajando como comerciante e incluso traficando con armas. En 1891 regresó a Francia, donde murió.

Rimbaud está considerado como la cumbre del simbolismo francés, precursor de la poesía moderna; su obra es decadente y sensual. De entre su obra habría que destacar títulos como Iluminaciones o Una temporada en el infierno.

(Fuente : https://www.lecturalia.com/autor/3121/arthur-rimbaud)






RÊVÉ POUR L’HIVER 

L’hiver, nous irons dans un petit wagon rose
Avec des coussins bleus.
Nous serons bien. Un nid de baisers fous repose
Dans chaque coin moelleux.


Tu fermeras l’oeil, pour ne point voir, par la glace,
Grimacer les ombres des soirs,
Ces monstruosités hargneuses, populace
De démons noirs et de loups noirs.


Puis tu te sentiras la joue égratignée…
Un petit baiser, comme une folle araignée,
Te courra par le cou…


Et tu me diras :  » Cherche !  » en inclinant la tête,
– Et nous prendrons du temps à trouver cette bête
– Qui voyage beaucoup…

Arthur Rimbaud (Cahiers de Douai, 1891)


SUEÑO PARA EL INVIERNO 

En invierno, iremos en un vagoncito rosa
Con los asientos azules.
Estaremos cómodos. Un nido de besos locos descansa
En cada una de las suaves esquinas.


Cerrarás tus ojos, para no ver, por el cristal,
las muecas de las sombras del anochecer,
Esas hoscas monstruosidades, populacho
De negros demonios y lobos negros.


Entonces sentirás arañada tu mejilla…
Y un pequeño beso, como una araña loca,
Correrá por tu cuello.


Y me dirás: ‘¡busca!’ ofreciendo tu cabeza,
Y dedicaremos nuestro tiempo a encontrar a ese bicho,
Aunque viaja mucho…

Arthur Rimbaud (Cahiers de Douai, 1891)


COMENTARIO DEL POEMA

Rimbaud es a menudo celebrado por su imaginación ilimitada, su lenguaje innovador y su enfoque iconoclasta de la poesía. Rêvé pour l’hiver es un ejemplo perfecto de su genio, que combina imágenes vívidas y emociones crudas para capturar un momento íntimo y de ensueño. Este poema es un viaje onírico a través de un escenario invernal, donde el narrador y su acompañante se encuentran en un pequeño vagón rosa, inmersos en una atmósfera a la vez suave y ligeramente inquietante.

Rêvé pour l’hiver está estructurado a modo de soneto, con dos estrofas de cuatro versos y dos estrofas de tres versos. Esta particular forma confiere al poema un ritmo estable y solemne, que ayuda al lector a sumergirse en la atmósfera suave y onírica que Rimbaud quiere crear. La estructura clásica del poema, con sus versos bien definidos, crea una sensación de comodidad y familiaridad, que contrasta con las imágenes imaginativas y a veces extrañas que describe el poeta.

Las rimas del poema están cruzadas, lo que significa que la primera línea rima con la tercera y la segunda con la cuarta (ABAB). Esta disposición de rimas crea armonía y fluidez en el texto, facilitando su lectura y haciendo que el poema sea agradable al oído. Las rimas también contribuyen a la unidad del poema, formando cada estrofa una especie de pequeña caja de resonancia donde cada sonido encuentra su eco. Esto ayuda a reforzar las imágenes que Rimbaud quiere evocar, envolviéndolas en una melodía suave y repetitiva.

(Fuente : https://lespetitesanalyses.com/litterature/cahiers-de-douai/analyse-des-poemes/reve-pour-lhiver/)


18 noviembre 2024

Un poema viene a verme: Quando vier a primavera

 

ALBERTO CAEIRO / FERNANDO PESSOA 

(1888 Lisboa - 1935 Lisboa)

Detrás de Alberto Caeiro se esconde en realidad Fernando Pessoa, escritor portugués que creó infinidad de heterónimos a lo largo de su vida. Los heterónimos fueron diversas personalidades que acuñó el poeta, no pseudónimos, sino auténticas personalidades creativas distintas, de las cuales las más destacadas fueron Ricardo Reis, Álvaro de Campos y Alberto Caeiro, para quienes inventó estilos literarios propios. 

Tras la muerte de su padre, su madre contrajo segundas nupcias con el cónsul de Portugal en Durban, Sudáfrica, donde transcurrió el resto de la infancia y la adolescencia del escritor, recibiendo una educación británica. Sus primeros textos y estudios fueron redactados en inglés. En 1903 se presentó a las pruebas de ingreso para la Universidad del Cabo de Buena Esperanza. Terminó con éxito sus estudios en Sudáfrica y, tras realizar en la Universidad el Intermediate Examination in Arts, regresó a la capital portuguesa en 1905. 

Pessoa seguía escribiendo poemas en inglés y en esa época entró en contacto con importantes escritores de la literatura portuguesa, en especial con la obra de Cesário Verde. A partir de 1908 se dedicó a la traducción de correspondencia comercial, trabajo que realizó a lo largo de toda su vida.

Su primer libro de poemas, y el único publicado en vida, apareció en inglés en 1918. Su primera obra en portugués, el poema patriótico Mensagem, única que publicó en vida, no apareció hasta 1933.

Fernando Pessoa fue uno de los introductores en su país de los movimientos de vanguardia. Su obra completa no fue publicada hasta después de su muerte. 

(Fuente: Enlace)

Fernando Pessoa

QUANDO VIER A PRIMAVERA

Quando vier a primavera,
Se eu já estiver morto,
As flores florirão da mesma maneira
E as árvores não serão menos verdes que na primavera passada.
A realidade não precisa de mim.

Sinto uma alegria enorme
Ao pensar que a minha morte não tem importância nenhuma.

Se soubesse que amanhã morria
E a primavera era depois de amanhã,
Morreria contente, porque ela era depois de amanhã.
Se esse é o seu tempo, quando havia ela de vir senão no seu tempo?
Gosto que tudo seja real e que tudo esteja certo;
E gosto porque assim seria, mesmo que eu não gostasse.
Por isso, se morrer agora, morro contente,
Porque tudo é real e tudo está certo.

Podem rezar latim sobre o meu caixão, se quiserem.
Se quiserem, podem dançar e cantar à roda dele.
Não tenho preferências para quando já não puder ter preferências.
O que for, quando for, é que será o que é.

Alberto Caeiro (Poemas inconjuntos, 1925)



CUANDO VENGA LA PRIMAVERA

Cuando venga la primavera
Caso ya esté muerto
Las flores florecerán de igual manera
Y los árboles no serán menos verdes que en la primavera pasada.
La realidad no me necesita.

Siento enorme alegría al pensar que mi muerte no tiene ninguna importancia.

Si yo supiera que mañana moriría
Y que la primavera sería pasado mañana
Moriría contento, porque ella sería pasado mañana.
Si este es su tiempo, ¿cuándo habría de venir sino en su propio tiempo?
Me gusta todo lo real y que todo sea correcto
Me gusta porque así seguiría siendo, aunque no me gustara.
Por tanto, si me muero ahora, muero contento,
Porque todo es real y es correcto.

Pueden rezar latin sobre mi ataúd, si lo desean
Si lo desean, pueden bailar y cantar alrededor de él.
No tengo preferencias para cuando ya no podré tener preferencias.
Lo que fuera, cuando fuera, es que será lo que es.

Alberto Caeiro (Poemas inconjuntos, 1925)

(Fuente: Enlace)



COMENTARIO


Cuando llegue la primavera, la naturaleza seguirá su ciclo y Alberto Caeiro encuentra alegría en un tema que genera confusión y lágrimas. La vida continuará, sin necesidad de la vida privada de un individuo.

¿Cómo se le ocurrió combinar alegría y muerte en una misma frase? El autor lo hace, no de forma impersonal, sino real, porque la muerte no tiene por qué ser infeliz.

El poema es reconfortante y conflictivo a partes iguales. Nos enfrenta a decir lo que ya sabemos, pero no queremos creer: que vamos a morir y que la vida continúa, y consuela exactamente por la misma razón.

El autor no teme hablar de la cruel obviedad de la realidad, sin espiritualizar ni aportar significados ocultos a la última etapa de la secuencia de la vida. Caeiro es claro en sus palabras, es fácil de entender, no tiene ganas de ser difícil, es sencillo. Como la vida, quien nace muere. Morir es el precio por estar vivo.


(Fuente: Enlace)


17 junio 2024

Un poema viene a verme: Il pleure dans mon coeur...

BIOGRAFÍA - PAUL VERLAINE

(1844 Metz - 1896 París)

Nació en una familia de la pequeña burguesía francesa, en la ciudad de Metz, al norte de Francia. El que fuera denominado “Príncipe de los poetas” se traslada a París, donde frecuenta los entornos literarios y conoce a Arthur Rimbaud, con quien mantuvo una intensa y destructiva relación pasional. En 1873, en Bruselas, Rimbaud comunica a Verlaine su decisión de abandonarlo, y este le dispara dos tiros, acertándole en una de sus muñecas. Fue condenado a dos años de cárcel.

Durante su encierro se convierte al catolicismo, creencia que influirá poderosamente en su obra posterior. A pesar de su fama literaria, durante la última época de su vida ha de sobrevivir en la más absoluta miseria. Muere en París a la edad de cincuenta y un años.

La influencia de su obra es inmensa entre sus contemporáneos, pero crece con el paso del tiempo, siendo considerado por la crítica como el padre del simbolismo y el decadentismo. La obra modernista de algunos poetas del ámbito hispano, como Rubén Darío, José Martí o Manuel Machado, son consecuencia directa de la poesía de Verlaine. Poemas saturnianos, Sabiduría y Antaño y hogareño, de su lírica, y Mis hospitales, Mis prisiones y Los poetas malditos, de su producción en prosa, constituyen lo más señero de su creación.

(Fuente: Enlace)





IL PLEURE DANS MON COEUR…


Il pleure dans mon cœur
Comme il pleut sur la ville;
Quelle est cette langueur
Qui pénètre mon cœur?

Ô bruit doux de la pluie
Par terre et sur les toits!
Pour un cœur qui s’ennuie,
Ô le chant de la pluie!

Il pleure sans raison
Dans ce cœur qui s’écœure.
Quoi! nulle trahison?…
Ce deuil est sans raison.

C’est bien la pire peine
De ne savoir pourquoi
Sans amour et sans haine
Mon cœur a tant de peine!

Paul Verlaine, (1844-1896),
“Il pleure dans mon coeur…”,
Romances sans paroles, 1874.


LLORA EN MI CORAZÓN…

Llora en mi corazón 
como llueve en la ciudad; 
¿Qué es esta desazón
que penetra en mi corazón?

Oh dulce rumor de la lluvia
por tierra y en los tejados
¡Para un alma con abulia, 
oh el canto de la lluvia!

Llueve sin razón
En esta alma que se asquea
¡Cómo! ¿ninguna traición?
Este duelo es sin razón

Es, claro, la pena peor 
la de no saber por qué, 
sin odio y sin amor, 
siente mi alma tal dolor. 

Paul Verlaine, (1844-1896), 
“Llora en mi corazón…”, 
Romanzas sin palabras, 1874.

(Fuente: Enlace


COMENTARIO - IL PLEURE DANS MON COEUR…


Il pleure dans mon coeur (“Llora en mi corazón”) es un poema de Paul Verlaine de su antología Romances sans paroles (“Romanzas sin palabras”), publicada en 1874. Pertenece al periodo en el que Verlaine y Rimbaud se conocen.

La melancolía se expresa a través del campo léxico de la tristeza: “llora, desazón, duelo, pena”… Esta pena está estrechamente ligada al “corazón” del poeta, palabra omnipresente en toda la composición. Sin embargo, la causa de esta tristeza es desconocida, incierta. El pronombre indefinido “ninguna / nulle” y la preposición “sin / sans” insisten en la ausencia de causa: “sans amour et sans haine / sin pena y sin odio”. El lector tampoco sabe si la lluvia calma el corazón del poeta o, por el contrario, hace que la pena sea más aguda.

La voz en primera persona se va desvaneciendo a medida que avanza el poema. El pronombre posesivo “mon / mi” de la primera estrofa se ve reemplazado por el indefinido “un” (verso 7) y por el demostrativo “ce / este” (verso 10). Además, el autor utiliza una metonimia (“le coeur / el corazón”) para representar a su persona. La homofonía en francés entre los verbos “il pleure / llora” y “il pleut / llueve” origina una comparación entre el poeta y la ciudad (versos 1 y 2) y hace que se confunda la melancolía del poeta con la lluvia, contribuyendo también a esta despersonalización.

(Fuente: Enlace)

24 mayo 2024

Un poema viene a verme: Daddy

 Biography

Sylvia Plath was born in Massachussets (1932) at the beginning of the twentieth century. The daughter of Aurelia Schober and Otto Plath, who met each other while the former was studying at Boston’s University and the later was her professor, has been considered as one of the most famous confessional poets. 

In 1940, when Sylvia was only eight years, her father died of complications derived from his untreated his diabetes. This dreadful event, powered by the fact that Otto had been strict and authoritarian with his children, scarred the young Sylvia for ever and marked her life since her earliest poems until her suicide in 1963. 

Plath’s poems, novels and short stories express a sense of alienation and self-destruction together with a feminist aiming to be equal. Dealing with strong mental difficulties and depression throughout her whole life, her poetry is tremendously autobiographical and clearly reflects the different states of mind of the author. Since her violence, angriness and disturbed imagery to her intense emotion and passionate love, Plath is associated to the Confessional movement.

Married to the English poet Ted Hughes, Sylvia was a prolific poet and writer. However, only her first collection of poems, Colossus, was published while she was alive. Just two weeks after publishing her novel, The Bell Jar, she committed suicide. Despite this, Hughes published posthumously the collection of poems Ariel, which is Sylvia’s most intense and personal collection, including some of the best-known contemporary poems in the English language, and three other volumes including The Collected Poems, which was the recipient of the 1982 Pulitzer Prize. Plath was the first poet to posthumously win a Pulitzer Prize.


Biografía

Sylvia Plath nació a comienzos del siglo veinte en Massachussets (USA). Hija de Aurelia Schober y Otto Plath, quienes se conocieron mientras ellas estudiaba en la universidad de Boston y él era su profesor, es conocida y reconocida por ser una de las exponentes más destacadas del literario conocido como “confesional”.

En 1940, cuando Sylvia contaba con ocho años recién cumplidos, su padre falleció debido a las complicaciones causadas por una diabetes mal diagnosticada. Este desgraciado suceso, al igual que la personalidad autoritaria y estricta de su padre, marcaron su infancia, su vida y su producción literaria hasta su muerte por suicidio in 1963. 

Sus poemas, novelas e historias cortas muestran un profundo sentimiento de alineación y autodestrucción junto a un deseo feminista de igualdad. Durante toda su vida, Plath tuvo que lidiar con la depresión y graves problemas mentales haciendo estos que, su poesía , fuese tremendamente autobiográfica y que, de una forma u otra, reflejase a la perfección cada uno de sus estados mentales. Tanto su violencia literaria, pasando por un profundo enfado, una imaginería perturbada como su intensa emoción y amor apasionado la hacen ser una notable exponente del movimiento confesional.

Casada con el poeta inglés Ted Hughes, Sylvia Plath se convirtió en una escritora y poetisa intensamente prolífica. Sin embargo, solo su primera colección de poemas bajo el nombre de Coloso fue publicada antes de su muerte. En 1963, dos semanas después de haber publicado su novela, La campana de cristal, Plath se suicidó. Sin embargo, y a pesar de las circunstancias que rodearon su matrimonio, fue su marido quien publicó, tras su muerte, la colección Ariel, la más intensa y personal de todas las que concibió. Además también fueron impresas otras tres colecciones, incluyendo Colección de poemas, la cual fue premiada en 1982 con el premio Pulitzer de Literatura. De este modo, Sylvia Plath se convirtió en la primera poeta en ganar un premio Pulitzer póstumamente.

Daddy

You do not do, you do not do
Any more, black shoe
In which I have lived like a foot
For thirty years, poor and white,
Barely daring to breathe or Achoo.
Daddy, I have had to kill you.
You died before I had time——
Marble-heavy, a bag full of God,
Ghastly statue with one gray toe
Big as a Frisco seal
And a head in the freakish Atlantic
Where it pours bean green over blue
In the waters off beautiful Nauset.
I used to pray to recover you.
Ach, du.
In the German tongue, in the Polish town
Scraped flat by the roller
Of wars, wars, wars.
But the name of the town is common.
My Polack friend
Says there are a dozen or two.
So I never could tell where you
Put your foot, your root,
I never could talk to you.
The tongue stuck in my jaw.
It stuck in a barb wire snare.
Ich, ich, ich, ich,
I could hardly speak.
I thought every German was you.
And the language obscene
An engine, an engine
Chuffing me off like a Jew.
A Jew to Dachau, Auschwitz, Belsen.
I began to talk like a Jew.
I think I may well be a Jew.
The snows of the Tyrol, the clear beer of Vienna
Are not very pure or true.
With my gipsy ancestress and my weird luck
And my Taroc pack and my Taroc pack
I may be a bit of a Jew.
I have always been scared of you,
With your Luftwaffe, your gobbledygoo.   
And your neat mustache
And your Aryan eye, bright blue.
Panzer-man, panzer-man, O You——
Not God but a swastika
So black no sky could squeak through.   
Every woman adores a Fascist,   
The boot in the face, the brute   
Brute heart of a brute like you.
You stand at the blackboard, daddy,   
In the picture I have of you,
A cleft in your chin instead of your foot   
But no less a devil for that, no not   
Any less the black man who
Bit my pretty red heart in two.
I was ten when they buried you.   
At twenty I tried to die
And get back, back, back to you.
I thought even the bones would do.
But they pulled me out of the sack,   
And they stuck me together with glue.   
And then I knew what to do.
I made a model of you,
A man in black with a Meinkampf look
And a love of the rack and the screw.   
And I said I do, I do.
So daddy, I’m finally through.
The black telephone’s off at the root,   
The voices just can’t worm through.
If I’ve killed one man, I’ve killed two——
The vampire who said he was you   
And drank my blood for a year,
Seven years, if you want to know.
Daddy, you can lie back now.
There’s a stake in your fat black heart
And the villagers never liked you.
They are dancing and stamping on you.   
They always knew it was you.
Daddy, daddy, you bastard, I’m through.


Papi

Tú ya no, tú ya no
Me sirves, zapato negro
En el que viví treinta años
Como un pie, mísera y blancuzca,
Casi sin atreverme ni a chistar ni a mistar.
Papi, tenía que matarte pero
Moriste antes de que me diera tiempo.
Saco lleno de Dios, pesado como el mármol,
Estatua siniestra, espectral, con un dedo del pie gris,
Tan grande como una foca de Frisco,
Y una cabeza en el insólito Atlántico
Donde el verde vaina se derrama sobre el azul,
En medio de las aguas de la hermosa Nauset.
Yo solía rezar para recuperarte.
Ach, du.
En tu lengua alemana, en tu ciudad polaca
Aplastada por el rodillo
De guerras y más guerras.
Aunque el nombre de esa ciudad es de lo más corriente.
Un amigo mío, polaco,
Afirma que hay una o dos docenas.
Por eso yo jamás podía decir dónde habías
Plantado el pie, dónde estaban tus raíces.
Ni siquiera podía hablar contigo.
La lengua se me pegaba a la boca.
Se me pegaba a un cepo de alambre de púas.
Ich, ich, ich, ich,
Apenas podía hablar.
Te veía en cualquier alemán.
Y ese lenguaje tuyo, tan obsceno.
Una locomotora, una locomotora
Silbando, llevándome lejos, como a una judía.
Una judía camino de Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como una judía.
Incluso creo que podría ser judía.
Las nieves del Tirol, la cerveza rubia de Viena
No son tan puras ni tan auténticas.
Yo, con mi ascendencia gitana, con mi mal hado
Y mi baraja del Tarot, y mi baraja del Tarot,
Bien podría ser algo judía.
Siempre te tuve miedo: a ti, a ti
Con tu Luftwaffe, con tu pomposa germanía,
Con tu pulcro bigote y esa
Mirada aria, azul centelleante.
Hombre pánzer, hombre pánzer, Ah tú…
No eras Dios sino una esvástica
Tan negra que ningún cielo podía despejarla.
Toda mujer adora a un fascista,
La bota en la cara, el bruto
Bruto corazón de un bruto como tú.
Mira, papi, aquí estás delante del encerado,
En esta foto tuya que conservo,
Con un hoyuelo en el mentón en lugar de en el pie,
Mas sin dejar por eso de ser un demonio,
El hombre de negro que partió
De un bocado mi lindo y rojo corazón.
Yo tenía diez años cuando te enterraron.
A los veinte intenté suicidarme
Para volver, volver a ti.
Creía que hasta los huesos lo harían.
Pero me sacaron del saco
Y me amañaron con cola.
Y entonces supe lo que tenía que hacer.
Creé una copia tuya,
Un hombre de negro, tipo Meinkampf,
Amante del tormento y la tortura.
Y dije sí, sí quiero.
Pero, papi, esto se acabó. He desconectado
El teléfono negro de raíz, las voces
Ya no pueden reptar por él.
Hay una estaca clavada en tu grueso y negro
Corazón, pues la gente de la aldea jamás te quiso.
Por eso bailan ahora, y patean sobre ti.
Porque siempre supieron que eras tú, papi,
Papi, cabrón, al fin te rematé.


The Analysis

The poem “Daddy” primarily represents the characteristics of the Confessional Poetry, in general. As the tittle suggests, it can be as an example of Sylvia’s relationship with her father and the experiences they lived together. Taking into account that Otto, Sylvia’s dad, died when she was eight years old, it seems that the poem shows a strong Electra complex of the writer.  

Another important and controversial element of the poem is the Holocaust imagery. She portrays her father as a Nazi repeatedly throughout the poem, referencing his “German tongue,” or his “Aryan eye”. Such imagery is employed in order for Plath to establish a sort of “oppressor-oppressed” relationship between her and her father.

According to some authors and literature critics, it can be extracted that the poem confirms that Plath tried to replace her father’s role with her husband’s (she got divorced after she discovered her husband having an affair with another woman- Assia Wevill -.) Both of them, or their actions made her suffered a lot. 

Plath shows no apprehension in exposing even the most intimate aspects of her life, which is what makes her poetry so powerful and appealing.


El análisis

El poema “Papi”, esencialmente, es una fiel muestra de las características de la poesía confesional. Tal y como su propio título indica, el poema es un reflejo de la relación entre Sylvia y su padre y las vivencias que compartieron. Teniendo en cuenta que, Otto falleció cuando ella contaba con ocho años de edad, parece que, el poema muestra el complejo de Electra de la escritora. 
Otro de los temas más destacados y, a la vez, más llamativos es el imaginario del Holocausto. Plath retrata a su padre como un nazi a lo largo del poema y se refiere a él en términos como “lengua alemana” o “mirada aria”. Esta terminología es usada con fin de establecer un tipo de relación bidirectional “opresor-oprimida” entre ella misma y su padre.
De acuerdo con varios autores y críticos literarios, de las palabra de Plath, en este poema, se puede establecer que la autora trató de reemplazar el papel de padre con el de su marido (Sylvia Plath y su marido, Ted Hughes, se divorciaron después de que ella descubriese su affair con otra mujer-Assia Wevill) y mostrar, de una manera desgarradora, que ambos -padre y esposo- y sus acciones la hicieron subir muchísimo. 
Plath no presenta ningún tipo de recelo en exponer públicamente los aspectos más íntimos de su poesía, y es eso precisamente, lo que hace que sea tan poderosa y atrayente. 

Alicia Blázquez

06 marzo 2024

Un poema viene a verme: "Aún hay calles que existen..."

Ernestina de Champourcín nació en Vitoria en el año 1905 y falleció en Madrid en 1999.

Criada en el seno de una familia de corte aristocrático y conservador, recibió una educación esmerada. A sus diez años se trasladó junto con sus hermanos y padres a Madrid. Allí cursó los estudios hasta Bachillerato. Sin embargo, sus deseos de ir a la Universidad se vieron interrumpidos por la oposición de su padre, a pesar de que su madre se ofreció para acompañarla a clases, como era norma para las alumnas menores de edad en la época.

En 1926 fue fundado el Lyceum Club femenino, encabezado por María de Maeztu y Concha Méndez. Este proyecto interesó a Ernestina y se involucró en él, especialmente en los aspectos literarios.

Fue en ese mismo año cuando publicó su primer libro de poemas, En silencio. A partir de 1927 comienza a colaborar con artículos de crítica literaria en el Heraldo de Madrid y La Época las revistas literarias del momento.

A través de Zenobia y Juan Ramón Jiménez, amigos de la familia, empezó a tener contacto con otras escritoras y escritores de su época. De esta manera se inició una gran amistad con Carmen Conde, quien sería la primera mujer en formar parte de la RAE, así como con otras mujeres de la nómina de las Sinsombrero y escritores de la Generación del 27.

En 1930 conoce en el Lyceum a Juan José Domenchina, también poeta y en aquel momento secretario personal de Manuel Azaña. La pareja contraerá matrimonio en noviembre de 1936.

Durante estos años publica Ahora, 1928, La voz en el viento, 1931, y Cántico inútil, 1936, todos ellos poemarios y la novela La casa de enfrente, 1936.

A pesar de la calidad de sus obras y del hecho de que en la época su carrera literaria era ya ampliamente conocida en la capital, esta se vio interrumpida, como en otros muchos casos, por los acontecimientos históricos. La Guerra Civil provocó que tanto ella como su marido, Juan José Domenchina, tuvieran que exiliarse primero a Francia, y, más tarde, en 1939 a México.

Allí publicó para revistas como Romance y Rueca y vieron la luz numerosas obras como Presencia a oscuras, 1952, Cárcel de los sentidos, 1960, y Poemas del ser y del estar, 1972.

El matrimonio no tuvo hijos y Domenchina, ya enfermo, se vio afectado por una profunda depresión a raíz del exilio, falleciendo finalmente en 1959.

En 1972, tras casi cuarenta años de exilio, la poeta regresa a Madrid, donde ya nadie la recuerda. Esta vuelta no resultó fácil, abriendo en su vida una etapa conocida como “segundo exilio”. Este hecho durante los últimos años de su vida hizo surgir en ella sentimientos que reflejó en obras como La pared transparente, 1984, Huyeron todas las islas, 1988, y Del vacío y sus dones, 1993.

Falleció sola en Madrid en el año 1999 a los noventa y cuatro años de edad.

Ernestina de Champourcín en una foto de juventud.

En este poema Ernestina honra, mediante la perspectiva de un camino recorrido, la propia vida, los lugares que nunca han de desaparecer.

Son espacios comunes, recordados, pero también resultan, al mismo tiempo, espacios de memoria e intimidad.

Tras volver del exilio, la poeta recorre con la palabra el Madrid de sus recuerdos, una realidad que no habrá de volver sino a través de la emoción y la memoria.

Me emociona pensar en una Ernestina ya cerca del final legándonos su testimonio y sus vivencias mediante la poesía:

De nosotros, de todos no puede irse nadie:
ni siquiera una calle con el nombre cambiado
que vive en el desván tenaz de la memoria.

Ahora son nuestros sus versos, y, gracias a los mismos, su identidad y su obra, así como las del resto de las Sinsombrero, siguen vivas.

Cora

 


Aún hay calles que existen, que no se han ido nunca
con sus huellas calientes y su eco soñado;
aceras donde el roce de nuestros pies despiertan
sensaciones, memorias y gestos revividos.

Callejones de antes que ahora son avenidas
pero guardan debajo del asfalto reciente
palabras verdaderas que nunca se apagaron.

Aquellos jardinillos dividiendo calzadas,
los bancos del silencio apasionado y hondo,
y ese Greco que un día sonrió frente a un beso.

Hicieron que se iban pero ya regresaron
al regresar nosotros
y la ciudad interior se va reconstruyendo
en nuestra intimidad ya casi recobrada.

No mueren esas cosas mientras las acunamos
con el dulce vaivén sabroso del recuerdo.

Hoy fue la acacia vieja con su “pan y quesillo”,
mañana el barquillero de vieja picardía.

Las “calles que se fueron” nos llevan lentamente
a paisajes cuajados en su intacta belleza.
“De aquí no se va nadie” como León decía
y yo repito ahora con acento más tierno.

De nosotros, de todos no puede irse nadie:
ni siquiera una calle con el nombre cambiado
que vive en el desván tenaz de la memoria.

23 enero 2024

Un poema viene a verme: "Ítaca"

        Konstantínos Kaváfis (1863-1933) fue un poeta griego, una de las figuras literarias más importantes del último tercio del siglo XIX y primero del XX,  y uno de los mayores exponentes del renacimiento de la lengua griega moderna.
Noveno hijo de una familia de ricos comerciantes, nació en Alejandría en 1863, en el seno de una familia griega originaria de Constantinopla (actual Estambul, Turquía), que había emigrado a Alejandría.
En 1882, tras el bombardeo inglés sobre Alejandría (para sofocar revueltas populares contra los extranjeros, y que convertirían a Egipto, a partir de ese momento, en un protectorado encubierto de Gran Bretaña), los Kaváfis se vieron obligados a desplazarse a Constantinopla durante tres años, volviendo en 1885 a Alejandría, que es para él una obsesión, una necesidad, pues esa ciudad era el ejemplo más evidente de la sensibilidad-sensualidad que Grecia vertió al Mediterráneo. Rechaza la protección inglesa y adquiere la nacionalidad griega, lo que le ocasionará problemas. En esta época se interesa por los románticos europeos y por el simbolismo y  comenzó a trabajar como funcionario del Ministerio de Obras Públicas egipcio.
Por deseo propio, nunca llegó a publicar un libro con sus poemas. Únicamente, por iniciativa personal, mandó imprimir dos libretos con algunos de sus poemas que él mismo se encargaba de distribuir: uno, en 1904, conteniendo 12 poemas, y otro, en 1910, en el que ampliaba el número a 27. Asimismo, de vez en cuando, imprimía hojas sueltas con alguno de sus poemas, que luego distribuía discrecionalmente a quien pensaba que era digno de leerlos.


        Elijo este poema de Kaváfis porque recoge perfectamente esa metáfora del viaje como sinónimo de lo vivido, viaje en el que lo importante es el camino y no la llegada, y esta idea la encontramos en una de las primeras obras de la literatura occidental, la Odisea, de Homero, uno de mis libros favoritos.
        Sabemos que Ítaca es la amada patria a la que Odiseo anhela regresar: han transcurrido veinte años desde que salió de ella y, por fin, vuelve, tras superar numerosos obstáculos: cicones, lotófagos, lestrigones, Polifemo, sirenas, Caribdis y Escila, Circe, bajada al Hades, Calipso… El regreso a Ítaca es una metáfora de la vida: como en esta, lo que importa es el camino, lo que importan son las experiencias vitales que hemos acumulado a lo largo de ese camino. La llegada nos ofrece la posibilidad de contemplar todo lo aprendido a lo largo del camino, de VIVIR, y el camino nos brinda la posibilidad de acumular experiencias que nos harán más sabios, mejores personas.
        A lo largo del viaje que es la vida nos encontraremos con nuestros miedos: no debemos temer, debemos vencerlos con la sabiduría acumulada, valiéndonos de nuestro aprendizaje, de nuestro pensamiento elevado, de la emoción  experimentada y de nuestra alma limpia.
        Debemos aspirar a que el camino sea largo, pues más serán nuestras experiencias con las que podremos crecer. A lo largo de nuestro camino conoceremos nuevas ciudades y a personas que alimentarán nuestro espíritu, que nos harán mejores, sin duda, más sabios.
        Recordemos que el propio Odiseo dice que su patria era pobre pero que, a pesar de esto, ansiaba regresar a ella. Esta pobreza física de la llegada contrasta con la riqueza espiritual que nos proporciona el viaje: cuando regresemos a Ítaca, ésta seguirá siendo la misma, pero nosotros, después de todo lo aprendido tras un camino tan largo, seremos otros, mejores. Y cada uno alcanzaremos nuestra Ítaca, por eso las diferentes Ítacas, pues diferentes serán los caminos.
        Para mí Ítaca es una llamada a VIVIR el momento -carpe diem, que decían los romanos-, a alargar esta única posibilidad de plenitud de la que disponemos, esa única posibilidad de ser, sin duda, más sabios.


Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

21 noviembre 2023

Un poema viene a verme: "Yo voy soñando caminos"

Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 26 de junio de 1875 - Colliure, 22 de febrero de 1939) fue un poeta español, el más joven representante de la Generación del 98.


Antonio Machado

Su obra inicial, de corte modernista, evolucionó hacia un intimismo simbolista con rasgos románticos, que maduró en una poesía de compromiso humano, de una parte, y de contemplación de la existencia, por otra; una síntesis que en la voz de Machado se hace eco de la sabiduría popular más ancestral.


Dicho en palabras de Gerardo Diego, "hablaba en verso y vivía en poesía."


Fue uno de los alumnos distinguidos de la Institución Libre de Enseñanza, con cuyo ideario estuvo siempre comprometido.


Murió en el exilio durante la Guerra Civil española.






Machado con su mujer Leonor. Su matrimonio, en 1909,

duró poco, pues Leonor moriría en 1912.



Machado es un poeta que vive en la búsqueda, por eso su vida es su camino. Lo que encuentra en ese deambular está siempre rodeado de un intenso sentimiento, emociones y reflexiones que salen a la luz traducidos en el paisaje. Este es su espejo, la naturaleza, la atmósfera, lo que encuentra a cada paso no es más que su vida. Y aquí nos la canta en uno de sus poemas más profundamente líricos y sinceros, rebosante de evocaciones.



Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?

Yo voy cantando, viajero

a lo largo del sendero...

-La tarde cayendo está-.

“En el corazón tenía

la espina de una pasión;

logré arrancármela un día:

ya no siento el corazón.”


Y todo el campo un momento

se queda, mudo y sombrío,

meditando. Suena el viento

en los álamos del río.


La tarde más se obscurece;

y el camino que serpea

y débilmente blanquea,

se enturbia y desaparece.


Mi cantar vuelve a plañir:

“Aguda espina dorada,

quién te pudiera sentir

en el corazón clavada.”